miércoles, 17 de agosto de 2016

Solo quiero irme
y cuanto más lejos mejor,
no quiero ni divisar las formas en la distancia.
Irme y no saber si quiera si volveré,
porque este terreno es bosque quemado
y no quiero seguir caminando sobre mis propias cenizas.


En todo caso, renacer.

viernes, 5 de agosto de 2016

Me gusta el olor a hierba en tu camisa
 tus insomnios mientras yo duermo.

Como eliges el largo de la falda perfecta, para bailotear delante de mi como una niña que siempre quiso ser una ninfa.

Te imagino caminando entre los tejados,  colocándote en la repisa más alta de la ciudad,

(Esa ciudad que hiciste tuya desde que llegaste)

Y ahí estás,
 mirando la Luna como si te la hubieran robado en otra vida
con esos ojos de gata que tienes.

Ojos que cada mañana me gritan que nos olvidemos de la rutina

y es que los desayunos
son mejor si son entre tus piernas.

lunes, 1 de agosto de 2016

Esas manías.

Esas manías que tú no soportas
                                                 soy yo misma.

Como esa estúpida manía que tengo
de recorrer el mundo entero
de tu mano,
pero tú prefieres verlo sola
y enviarme postales donde se vea la belleza
de mi ausencia.

Esa manía ridícula mía
de que bailemos al compás
la misma banda sonora,
pero tú estabas componiendo un solo
para mi espalda
lo confundí con alas
así que cogí impulso
para tirarme al vacío
creyendo que ibas conmigo.

Pero llevo tiempo sin verte.

(No) estoy harta,

Estoy harta de tu olor
en mi almohada
de verte desnuda en el balcón.

De ofrecerte caladas
en mi soledad.

Odio tu lunar en la nariz
y también el del labio
y no hablemos de tu pelo enmarañado
que me ataba cinco minutos más
a la cama, esa cama que tantas veces
ha entrado en guerra.

Una guerra que ahora sólo búsca la bandera blanca
de tu sábana.

Mariposas podridas

Te tengo en mi estómago

esas malditas mariposas
amarillas se están montando
una fiesta
y están follando en mi estómago.
Y las muy putas ni me han invitado.

Intento echarlas pero son ocupas
y se ocupan de que te tenga siempre encima.

Tendré que esperar a que se mueran
seguro que termina en sobredosis.

Tus malos días.

Te enfadas y me dices
que el mundo ya no brilla
que las flores se caducan
y Monsanto infecta nuestra comida.

No soportas que ya nadie ligue en los bares
¿y si bailamos?

Te empapas de la tristeza del telediario
son sólo tierras, ideales, creencias
y como una niña asustada te escondes en mi cuello
a ver si las cosas malas no pasan ahí.

En mi cuello
las rosas no caducan
el telediario sólo habla de ti
te ligo cada noche mientras bailamos en un bar
y pondré,
si hace falta
bombillas de bajo consumo
por cada esquina para que tu mundo brille otra vez
y le daré una paliza a Monsanto
                                                  lo prometo.

La cabeza en ruinas

Completo pensamientos
en hojas de papel,
a ver si reconstruyo lo de ahora
y lo de ayer.

Me pueden las prisas
me pierden las risas,
                               
Mi cabeza un puzzle inacabable
con el que juega un niño travieso.

No me había planteado
romperme a pensar
o tener la cabeza hecha ruinas,
pero la verdad es que
                                  así la tengo.

El Augusteum al lado de tu recuerdo
no es nada, Octavio Augusto no supo jamás
lo que era perderte.
Pero sí,
algo así
como que saqueen tu ciudad.