Tú que te despiertas con ganas
de más
con el píe izquierdo
esperando que te lleven el café
y ya que estamos
una margarita a la que
poder quitarle los pétalos.
A ti, que cocinas para dos,
beber por tres
y echas a suertes
con quien quieres huír de la noche
un rato,
deseando que se convierta en calabaza
antes de que amanezca.
Tú, que te quitas las penas bailando
Y te encuentras cantando
bajo mi ventana justo el día
que la Luna mengua.
Para que sepa que otra vez
se
va.
A ti que te peinas las ojeras,
te maquillas las heridas
y lavas los recuerdos cada mañana
a ver si se van las manchas
que lo desgastaron todo.
miércoles, 27 de julio de 2016
26.7
Ardo en cenizas
tan solo de imaginarte
arrancando(me) margarita
para otra.
Que tu insomnios lleven otras letras
y tus copas otras ojeras.
Que se cuelguen de tus sábanas
y amanezcan en los mechones
desvergonzados de tu pelo.
Donde hubo fuego, las cenizas se las llevó el viento.
tan solo de imaginarte
arrancando(me) margarita
para otra.
Que tu insomnios lleven otras letras
y tus copas otras ojeras.
Que se cuelguen de tus sábanas
y amanezcan en los mechones
desvergonzados de tu pelo.
Donde hubo fuego, las cenizas se las llevó el viento.
22.07
Ya no te veo
ni te bebo
y me escurro
entre mis dedos
echandote de menos
en las primaveras que
ya no florecen
y en los inviernos
que ya no nievan.
Pero es verano
y me desago ante tu ojos
si me miras de reojo.
ni te bebo
y me escurro
entre mis dedos
echandote de menos
en las primaveras que
ya no florecen
y en los inviernos
que ya no nievan.
Pero es verano
y me desago ante tu ojos
si me miras de reojo.
jueves, 21 de julio de 2016
Mesa para uno
No paro de buscar debajo de la alfombra
a ver si encuentro el polvo
de nuestras cenizas.
Ya ni siquiera estás entre los sofás
ni debajo de mi cama
ni en mi cepillo.
La nevera me mira con desgana
y me pregunta
si hoy también será mesa para uno.
Y le he dicho que sí
pero bebida para dos, por favor.
a ver si encuentro el polvo
de nuestras cenizas.
Ya ni siquiera estás entre los sofás
ni debajo de mi cama
ni en mi cepillo.
La nevera me mira con desgana
y me pregunta
si hoy también será mesa para uno.
Y le he dicho que sí
pero bebida para dos, por favor.
Resaca emocional
Nos veremos y nos sobrarán las prisas,
nos faltarán agallas
nos beberemos junto con lo que queda de hielo.
Seremos el último trago
total
borrachas, ya estamos
de nosotras y nuestros quizás.
De nuestras noches de tira y afloja.
Y entonces fuimos resaca.
nos faltarán agallas
nos beberemos junto con lo que queda de hielo.
Seremos el último trago
total
borrachas, ya estamos
de nosotras y nuestros quizás.
De nuestras noches de tira y afloja.
Y entonces fuimos resaca.
Dos veces 8.
Dieciseis.
Y nunca me han gustado los números.
Pero mira, aquí estamos,
buscando el número que lleve tu mitad
y la mía.
Dieciseis
razones para quedarme
caminos por los que ir
formas de marcharme.
Quizá hubiera sido mejor |ocho y ocho|
Y nunca me han gustado los números.
Pero mira, aquí estamos,
buscando el número que lleve tu mitad
y la mía.
Dieciseis
razones para quedarme
caminos por los que ir
formas de marcharme.
Quizá hubiera sido mejor |ocho y ocho|
Eramos de volar.
Es raro, ¿no?
Ahora Roma sólo va en una dirección
se nos fue el tren,
nos equivocamos de parada.
Hay sueños, pero no sueño
y amanezco pegada a la almohada
por si me susurra una respuesta.
No sé por qué letra empezar
a beberme tu nombre en el último bar
de la primera calle
que encuentre.
Tendríamos que haber cigido ese avión
nosotras eramos de
volar.
Ahora Roma sólo va en una dirección
se nos fue el tren,
nos equivocamos de parada.
Hay sueños, pero no sueño
y amanezco pegada a la almohada
por si me susurra una respuesta.
No sé por qué letra empezar
a beberme tu nombre en el último bar
de la primera calle
que encuentre.
Tendríamos que haber cigido ese avión
nosotras eramos de
volar.
martes, 19 de julio de 2016
13.5
Negra.
Últimamente me pierdo con tus labios
y me encuentro en tus cadera
s totalmente desubicada
y en casa.
Últimamente me pierdo con tus labios
y me encuentro en tus cadera
s totalmente desubicada
y en casa.
Relojeante.
Dime tiempo qué he de hacer,
pues a todos pones en su lugar y yo no encuentro el mío.
Dime tiempo "que todo lo curas"
y que te re(quiero) para suceder.
Dime tiempo como pasas
por los segundos sin ser perceptible.
Que nadie te oye y (de pronto) ya es tarde.
Dime tiempo dónde te metes
para que te necesite tanto
aún estando todo el tiempo.
Déjame ser el tramo vacío de tus agujas.
pues a todos pones en su lugar y yo no encuentro el mío.
Dime tiempo "que todo lo curas"
y que te re(quiero) para suceder.
Dime tiempo como pasas
por los segundos sin ser perceptible.
Que nadie te oye y (de pronto) ya es tarde.
Dime tiempo dónde te metes
para que te necesite tanto
aún estando todo el tiempo.
Déjame ser el tramo vacío de tus agujas.
Sin espada y con melena.
Era negra y guerrera
tan guerrera que luchaba
sin espada y con melena.
Te enredaba en sus batallas
y te estocaba palabras
en lo más hondo
porque
era guerrera
sin espada y con melena.
Te declaraba la guerra
moviendo las piernas
te permitía ganar si esa noche quería jugar.
Era negra,
guerrera sin espada
y con melena.
Sus infiernos duraban una respiración
Ella atacaba sin compasión.
Hasta que la estrategia le falló,
hubo guerra...
Y no ganó.
tan guerrera que luchaba
sin espada y con melena.
Te enredaba en sus batallas
y te estocaba palabras
en lo más hondo
porque
era guerrera
sin espada y con melena.
Te declaraba la guerra
moviendo las piernas
te permitía ganar si esa noche quería jugar.
Era negra,
guerrera sin espada
y con melena.
Sus infiernos duraban una respiración
Ella atacaba sin compasión.
Hasta que la estrategia le falló,
hubo guerra...
Y no ganó.
Tierra de nadie.
Ya no me luchas.
Creíste colonizar mis caderas,
pero era tierra de nadie.
Ya no me luchas.
Dejaste de regar mis pestañas
con sueños
De cosechar mis huecos
enfríar mis veranos
y avivar mis inviernos.
Ya no me luchas.
Era tierra de nadie y te olvidaste de
ocultar mis nubes
estudiar mis constelaciones
recorrer mis caminos
besar mis senderos
y navegar mis tormentas.
Creíste colonizar mis brazos
mis caderas
mis demonios
mis esperas,
pero era tierra de nadie
y de nadie sigue siendo
mi tierra.
Creíste colonizar mis caderas,
pero era tierra de nadie.
Ya no me luchas.
Dejaste de regar mis pestañas
con sueños
De cosechar mis huecos
enfríar mis veranos
y avivar mis inviernos.
Ya no me luchas.
Era tierra de nadie y te olvidaste de
ocultar mis nubes
estudiar mis constelaciones
recorrer mis caminos
besar mis senderos
y navegar mis tormentas.
Creíste colonizar mis brazos
mis caderas
mis demonios
mis esperas,
pero era tierra de nadie
y de nadie sigue siendo
mi tierra.
29.
A veces necesitamos
que
alguien nos haga el amor
porque nosotros mismos no tenemos huevos a
follarnos.
Necesitamos que besen nuestras heridas
a ver si saben a chocolate.
Te exprimo porque
no me gustan las naranjas.
alguien nos haga el amor
porque nosotros mismos no tenemos huevos a
follarnos.
Necesitamos que besen nuestras heridas
a ver si saben a chocolate.
Te exprimo porque
no me gustan las naranjas.
Despedida
Te vas.
Como quien entra sin llamar.
Pero por la puerta de atrás y sin avisar.
Me voy.
Con la pena bajo el brazo
4 jazmines que ya no huelen
y un verano sin acabar.
Nos vamos.
Mirando atrás de reojo
Por si nos perdemos
Y tenemos que comernos las migas de pan.
Se te olvidó la nota, seguro que has ido a por tabaco.
Como quien entra sin llamar.
Pero por la puerta de atrás y sin avisar.
Me voy.
Con la pena bajo el brazo
4 jazmines que ya no huelen
y un verano sin acabar.
Nos vamos.
Mirando atrás de reojo
Por si nos perdemos
Y tenemos que comernos las migas de pan.
Se te olvidó la nota, seguro que has ido a por tabaco.
Anomalía en sus curvas
Solo deseaba que ella se acercase, que moviera esas bonitas curvas y viniera hacia aquí. Me moría de ganas de conocerla, debía ser perfecta.
Llevaba el pelo recogido y un bonito vestido ceñido, le realzaba sus pechos, era de un color rojo sangre. Estaba de espaldas a mi, me miró por encima de su hombro, me mordió los ojos y miró al frente. Sí, lo hizo con esa mirada de mujer fatal que tiene, esa mujer era el fruto prohibido en persona. Los hombres la apreciaban en la penumbra de su mirada.Era despampanante, y la quería para mi.
Menudos ojos de caramelo tiene esa gata callejera y cuanto escondía en sus labios caoba. Algo así como intocable, en el fondo desea a muchos de los que la desean pero por alguna razón no puedes tenerla entre tus manos.
No recuerdo en que momento de la noche se soltó el pelo, pero en cuanto lo hizo creí que perdía la cordura por segundos. Me intrigaban los secretos que habían bajo esos labios.
Amanda me dijo que se llamaba, yo nunca la creí.
El interior de Julia
Parece que nunca vaya a encontrarle, que me pasaré la vida creyendo que amo y luego me daré cuenta de que no es así. Siento que nunca seré para nadie, que soy una pieza del puzzle que salió defectuosa y no hay otra pieza con la que encaje.
A veces me siento como una especie de viuda negra, mujer de nadie para siempre. Nunca he querido pertenecer a un hombre que no sepa amarme, pero tampoco he encontrado a ninguno por el camino que estuviera en condiciones de quererme como debería.
No creo que tenga un interior caótico, sólo sé que tengo demonios que me acompañan cada noche y que eliminarlos sería tan fácil como ser amada, pero no llegará ese momento. Alejo de mi a los hombres que se enganchan de mi inestabilidad, y me enamoro de aquellos que en su corazón pone otro nombre. Me enamoro de aquellos que no podré tener, de aquellos que no podré poseer, ¿por qué? Si ya estaba claro desde el principio que no les robaría el corazón. Quizá esté tan acostumbrada a que no me quieran, que lo prefiero así, que prefiero enmaromare yo y sentir otra vez que no seré para él y él no será para mi. Quizá sea yo misma la que se fuerza a no encajar nunca, pero no puedo enamorarme de los que pueden enamorarse.
Quizá solo sean las ganas de vivir lo que me lleva a jugar mis partidas en modo difícil. Vivir intensamente, fluir intensamente es lo que quiero y quizá para ello esto deba ser así, o quizá por ello esto sea así.
Sí, he utilizado a cada hombre que ha estado entre mis sábanas, pero ellos también me han utilizado a mí, nos hemos utilizado mutuamente porque ambos necesitamos llenar el vacío que hay entre nosotros y la persona que esperamos. Somos un pasatiempo. Nos daremos un poco de calor mientras el frío nos abraza, y así lograremos no helarnos.
Fragmento de "Los hombres de Julia" (libro en proceso)
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