Es raro, ¿no?
Ahora Roma sólo va en una dirección
se nos fue el tren,
nos equivocamos de parada.
Hay sueños, pero no sueño
y amanezco pegada a la almohada
por si me susurra una respuesta.
No sé por qué letra empezar
a beberme tu nombre en el último bar
de la primera calle
que encuentre.
Tendríamos que haber cigido ese avión
nosotras eramos de
volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario