jueves, 21 de julio de 2016

Eramos de volar.

Es raro, ¿no?
Ahora Roma sólo va en una dirección
se nos fue el tren,
nos equivocamos de parada.

Hay sueños, pero no sueño
y amanezco pegada a la almohada
por si me susurra una respuesta.

No sé por qué letra empezar
a beberme tu nombre en el último bar
de la primera calle
que encuentre.

Tendríamos que haber cigido ese avión
nosotras eramos de
volar.

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