Era negra y guerrera
tan guerrera que luchaba
sin espada y con melena.
Te enredaba en sus batallas
y te estocaba palabras
en lo más hondo
porque
era guerrera
sin espada y con melena.
Te declaraba la guerra
moviendo las piernas
te permitía ganar
si esa noche quería
jugar.
Era negra,
guerrera sin espada
y con melena.
Sus infiernos duraban
una respiración
Ella atacaba
sin compasión.
Hasta que la estrategia
le falló,
hubo guerra...
Y no ganó.
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