No paro de buscar debajo de la alfombra
a ver si encuentro el polvo
de nuestras cenizas.
Ya ni siquiera estás entre los sofás
ni debajo de mi cama
ni en mi cepillo.
La nevera me mira con desgana
y me pregunta
si hoy también será mesa para uno.
Y le he dicho que sí
pero bebida para dos, por favor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario