Ardo en cenizas
tan solo de imaginarte
arrancando(me) margarita
para otra.
Que tu insomnios lleven otras letras
y tus copas otras ojeras.
Que se cuelguen de tus sábanas
y amanezcan en los mechones
desvergonzados de tu pelo.
Donde hubo fuego, las cenizas se las llevó el viento.
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